domingo, 6 de junio de 2010

celos del mar


con la mirada perdida en el horizonte
y un halo de tristeza en cada surco de su piel
deja caer la ultima lágrima rebelde
mientras mira sin ver ese precioso atardecer
*
lanza con rabia sus preguntas en silencio
sobre la espuma de las olas, a sus pies,
y espera y desespera una respuesta,
pero la mar altiva no le quiere responder
*
toda una vida esperando, envuelta en celos,
que su amor se cansara de su amante de agua y sal
y se quedara para siempre entre sus brazos
saciando con caricias la soledad de sus noches,
*
pero la mar ganaba siempre la batalla,
segura de su belleza y su embriagador perfume
y le arrebató a su amor, entre sus aguas,
abandonándola sumida en su dolor y sus reproches...

1 comentario:

Cesar dijo...

Que nada te amargue un atardecer..!

Bonito poema.