jueves, 9 de septiembre de 2010

recuerdos

no puedo hacer otra cosa, sino amarte
por tanto y tanto que me das cada día,
amor que me sirve de luz y de guía
para arañarte el alma y enamorarte
*
pinceladas de recuerdos, añejos como el buen vino,
afloran a mi memoria y se agolpan en mis labios
queriendo posar desnudos para el lienzo de tu mente,
que recrea con detalle las piedras de mi camino
*
y tu sed de mí se calma, sólo con beber en ellos,
como bebo yo en los tuyos, deleitándome en tus viajes,
y pinto mi propio lienzo con esos paisajes bellos,
imaginando tu tren, y tu sencillo equipaje
*
qué bonita es la guirnalda que tejen nuestros momentos,
cuando fluyen incesantes retazos de nuestra vida,
enredando los recuerdos en este amor que destila
suspiros de almas gemelas, rezumando sentimientos...

1 comentario:

Anónimo dijo...

"No puedo hacer otra cosa, sino amarte..."
Hay que callar para oir cómo exhalas el amor. Hay que callar para leerte e imaginar tu voz, acompasando la palabra escrita con el rubor cándido del alma enamorada.
Quiero percibir, y que, otros que leen, me dejen sentir los destilados versos que emanan del alambique de tus sentires, sin pareceres ni análisis. A solas... contigo. Que todo lo que hay alrededor sea paisaje de un pais de ensueño, y, hasta los pensamientos tornénse en avecillas, nubes o rios.
Te veo desde la Montaña Mágica de la imaginación. Te siento horadando con tus versos la morada de mis recuerdos, penetrando en un pasado que, poco a poco, está dejando de ser únicamente mío.
Quiero darte mi tiempo.

Cayo