martes, 23 de febrero de 2010

el viejo roble


caminábamos cogidos de la mano
al compás de los latidos del amor,
con la complicidad en nuetsras miradas,
que dá el preludio de una ola de pasión
*
un viejo roble nos ofreció cobijo,
testigo mudo de dos enamorados,
bajo sus ramas se desató el hechizo
y el amor se abrió paso
aquella noche de verano...
*
sobraban las palabras
cuando hablaban nuestros cuerpos,
era un río de lava
el que corría por mis venas,
el fuego de tus labios
lo apagué yo con mi boca,
y esa calma aparente
se convirtió en tormenta...
*
calmamos nuestra sed con las caricias,
fundiéndonos en la candente lava,
después, nos abrazamos en silencio
porque seguían sobrando las palabras...
*
y el viejo roble, haciendo de cupido,
nos dejó dibujar un corazón
donde quedó sellado por siempre
tu nombre, el mío, y la palabra AMOR

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