despierta,corazón, de tu lánguido letargo
zambúllete de nuevo en ese mar de sentimientos,
avanza entre arrecifes de agrigulces sensaciones,
asómate y respira esa tormenta de tormentos
late deprisa cuando te rocen sus labios,
cuando su aliento en tu nuca tenga sabor de ambrosía
y cuando tras la intensa noche llegue la calma del día
acurrúcate en su pecho y arrópate con su abrazo
desespera por su ausencia cuando anheles su presencia
desgranando tus latidos al compás de la impaciencia
por impregnar con tu bálsamo el calor de sus suspiros,
y brinca cuando su voz acaricie tus sentidos
susurrándote pecados que evaporen tu inocencia





































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